¿Qué pasó después?
Él lo perdió todo.
Su dinero.
Su pareja.
Su vida.
Ella perdió su trabajo.
Su reputación.
Todo.
¿Y yo?
Recuperé mi vida.
Construí algo nuevo.
Algo más fuerte.
Porque a veces la traición no es un final.
Es un comienzo.
Un comienzo donde finalmente te das cuenta de tu verdadero valor.
¿Qué harías tú? ¿Perdonarías... o te vengarías como ella?